En Tucson, la comida está en todas partes. Desde bagels en la Cuarta Avenida hasta mariscos en un restaurante del centro de la ciudad. Pero este otoño, muchas familias batallaron para poner algo en la mesa.
Cuando el gobierno federal cerró durante octubre y noviembre, los beneficios de SNAP (Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria) fueron suspendidos por aproximadamente 13 días. Para familias que ya enfrentaban el aumento en los precios de los alimentos, esa pausa fue devastadora.
Uno de los primeros negocios en actuar fue Kingfisher Bar & Grill, donde la dueña y chef Jacki Kuder siguió la situación desde su sala.
“Cada mañana me levanto, tomo café y veo las noticias, y todo se sentía cada vez más deprimente”, dijo Kuder.
“Vi que las filas en los bancos de comida estaban creciendo muchísimo. Vi que ellos estaban haciendo algo, pero nadie más realmente estaba actuando, y pensé: bueno, hay que hacer algo”, agregó.
Kuder tomó su teléfono y comenzó a enviar mensajes a sus proveedores de alimentos.
“Les dije: ‘Quiero hacer esto. Vamos a alimentar a la gente. ¿Me pueden donar comida?’ Y me dijeron que sí. Yo dije: ‘Perfecto, así de fácil’. Lo único que tuve que hacer fue preguntar”, explicó Kuder.
En cuestión de días, Kingfisher comenzó a ofrecer comidas gratuitas los domingos, sin hacer preguntas. El menú incluyó pasta con pollo, chili con pan de maíz, opciones veganas y un plato completo de Thanksgiving.

La entrada de Kingfisher Bar & Grill el 13 de noviembre de 2025.
“El 2 de noviembre alimentamos a unas 400 personas. Doscientas comieron aquí mismo, unas 50 se llevaron comida para llevar y además pudimos donar alrededor de 200 comidas a distintas despensas comunitarias”, dijo Kuder.
Kuder asegura que las historias que escucha se le quedan grabadas.
“Un señor nos dijo que él y su hijo llevaban una semana comiendo solo sándwiches de crema de cacahuate y mermelada. Una mujer de la Guardia Internacional nos contó que no había ido a un restaurante en seis semanas porque no había recibido su pago”, dijo Kuder.
En un momento en el que la confianza en las instituciones se siente frágil, Kuder dice que la comunidad respondió.
Al otro lado de la ciudad, el Banco de Alimentos del Sur de Arizona continuó haciendo lo que siempre hace: alimentar a la gente. Pero esta vez, la necesidad aumentó rápidamente.
“Vimos un aumento del 33% en visitas de personas que acudían por primera vez, comparado con el mes anterior. Es un salto grande, y esto se suma a los incrementos que ya habíamos visto durante el verano debido al aumento en los precios de los alimentos y la inseguridad alimentaria”, dijo Chris Firmage.
“Más del 50% de las personas que atendemos son niños menores de 18 años o adultos mayores de 60”, agregó.
Chris Firmage es el gerente de relaciones públicas del banco de alimentos. Señala que, aunque el cierre del gobierno terminó, sus efectos continúan.
“Probablemente aún es muy pronto para saberlo. Que la gente haya recuperado sus beneficios de SNAP no significa que ya todo esté bien. Si perdiste esos beneficios por dos semanas, seguramente tuviste que ajustar tu presupuesto y mover dinero de otros gastos. Todavía podríamos ver consecuencias”, explicó Firmage.
Para el banco de alimentos, la ayuda de los restaurantes ha marcado una diferencia importante.
“Es de muchísima ayuda y es una idea increíble. Somos una comunidad y estamos juntos en esto. Si los restaurantes pueden alimentar a la gente y aliviar un poco la carga del banco de alimentos, se agradece mucho. A nivel personal, alimentar a quienes lo necesitan siempre es algo bueno. Aplaudo a todos los negocios que hicieron algo así; hay muchas historias positivas”, dijo Firmage.
Y Kingfisher no fue el único. En la Cuarta Avenida, Bubbe’s Fine Bagels también se sumó. Su cofundadora, Becca Groff, dice que ofrecer comida gratuita fue algo natural.

Becca Groff, cofundadora de Bubbe’s Fine Bagels, posa frente a la caja registradora el 21 de noviembre de 2025.
“Sentí que era lo correcto. Nací y crecí aquí en Tucson, y algo muy bonito de esta comunidad es que nos apoyamos cuando alguien lo necesita. Se sintió bien hacer algo, aunque fuera pequeño”, dijo Groff.
Groff explicó que la idea surgió de ella misma y que, una vez tomada la decisión, todo avanzó rápido.
“Solo tomó unos días organizarlo. Lo más importante fue cómo lo íbamos a manejar y asegurarnos de que también fuera viable económicamente”, dijo.
Bubbe’s Fine Bagels ofreció varias opciones: un bagel con queso crema, un sándwich de huevo con queso y bolsas de bagels del día anterior con queso crema. El objetivo, dice Groff, fue mantener el proceso simple y digno.
“Queríamos que se sintiera como cualquier otra interacción con un cliente. Podían mostrarnos la publicación de Instagram, aunque no era obligatorio, o simplemente pedir el especial de ‘cuidado comunitario’”, explicó.

Groff dice que no escuchó historias personales porque las interacciones fueron rápidas y discretas. Aun así, cree que el esfuerzo valió la pena.
“No creo que esté cambiando el mundo. Pero si puede ayudar a una o dos personas, incluso solo a una, eso ya es suficiente”, dijo Groff.
Ella espera que Bubbe’s Fine Bagels pueda seguir apoyando a la comunidad de alguna forma, incluso ahora que el gobierno ha reabierto.

Una empleada de Bubbe’s Fine Bagels, Megan Klokkenga, prepara pedidos el 21 de noviembre de 2025.
El cierre del gobierno federal duró 43 días. Algunas familias aún se están recuperando. Pero en medio de la incertidumbre, los restaurantes de Tucson hicieron lo que mejor saben hacer: cocinar, servir y cuidar a su comunidad.
“La comida es un derecho humano. Para mí, la comida es humanidad y amor. Ver a personas sin acceso a comida, especialmente a niños afectados por SNAP, no está bien”, dijo Kuder.
El cierre terminó, pero el trabajo continúa.
Arizona Sonoran News es un servicio de noticias de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Arizona.
