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Lalo Guerrero: Tesoro Nacional del Folklor

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Lalo Guerrero poses for a promo photo in the 1950s. (Photo Courtesy of Mark Guerrero)

Escrito por Hailey Freeman
Traducido por Lizeth D. Castellanos

Mientras que miembros del equipo y voluntarios acarrean bocinas, cables y amplificadores desde el escenario improvisado en el festival folclórico Tucson Meet Yourself, el guitarrista George Landa convive con los tantos fans que esperan en línea para comprar el disco de su banda.

Vestido con una boina y una camisa de boliche con un estampado de llamas, Landa acepta con gratitud los cumplidos de sus fans. Él y sus compañeros de banda Los Nawdy Dawgs acaban de terminar un tributo de una hora honrando la musicalidad de Eduardo “Lalo” Guerrero, nativo de Tucson, también conocido como el Padre de la Música Chicana.

Lalo Guerrero posa para una foto promocional en los 1950s.  (Photo Courtesy of Mark Guerrero)

           Lalo es considerado Tesoro Nacional del Folklor (National Folk Treasure) por el Instituto Smithsoniano (Smithsonian Institution). Fue pionero de numerosas técnicas y estilos musicales, convirtiéndose en el primer músico que incorporó jerga chicana en sus letras. Según su hijo Mark Guerrero, Lalo aprendió esta jerga, o caló, al crecer en Tucson. También incorporaba diferentes tipos de tempos o géneros musicales a una canción.

           Este año Lalo habría cumplido 100 años. Lalo creció en Barrio Viejo con una familia numerosa, su madre le enseñó a tocar la guitarra desde chico y en su adolescencia, tocaba con el cuarteto de Tucson Los Carlistas. Según Mark, el éxito del grupo lo llevó a formar parte de la película de Gene Autry, Boots and Saddles de 1937. También, el grupo representó a Tucson en la feria New York World’s Fair. Un poco después de mudarse al sur de California, Lalo ayudó a formar la escena musical que se llegó a conocer como rock chicano.

           “Nadie tenía la misma originalidad y diversidad en su música”, dice Mark Guerrero.

           Mark, que también es un músico exitoso, empezó a grabar y a realizar giras con su padre cuando tenía 14 años. Fue hasta que obtuvo su título universitario en estudios chicanos de la universidad California State University en Los Angeles, que Mark “empezó a incorporar ritmos latinos y temas chicanos a su música original”.

           Mark aprecia que varias bandas de rock, tríos y mariachis siguen tocando la música de su padre.

           “Estoy muy contento con los tributos musicales a mi papá”, dice Mark. “Es considerado el ‘Padre de la Música Chicana’ porque en verdad lo es y nadie tiene la más remota posibilidad de adjudicarse el título”.

           Según Mark, durante su carrera, Lalo grabó más de 700 canciones en casi todos los géneros latinos, incluyendo la salsa, banda y cumbia. No tenía límites al escribir canciones o grabar; componía e interpretaba parodias, canciones políticas y hasta de niños.

           Una canción en particular, Canción Mexicana, se considera informalmente como el segundo himno nacional de México. La canción plasma el amor por la identidad, la vida, cultura e historia mexicana.

           “Aquí tenemos una canción escrita de un chicano nacido en Tucson que es en todo el sentido de la palabra mexicana”, dice el reportero Ernesto “Neto” Portillo. “Esa canción es rica en cultura mexicana y México la acepta como una de las suyas”.

           Antes de Lalo, la música mexicana era raramente escuchada fuera de las comunidades hispanas tales como Tucson, El Paso, y Los Ángeles durante la Segunda Guerra Mundial. Según Portillo, Lalo siendo un músico joven, presentó al mariachi a otras partes del país.

           “Empezó a viajar con grupos de mariachi a lugares lejanos tales como Kansas o el gran suroeste”, bromea Portillo. “Introdujo la música mexicana a pequeños pueblos y ciudades”.

           Lalo también escribió numerosas canciones relacionadas con la era del Zoot Suit, un periodo de un nacionalismo marcado y actitud anti-extranjera durante los años 40 y 50. Los Pachucos, mexicoamericanos que se vestían con trajes zoot y usaban jerga chicana, eran excluidos especialmente.

           Los disturbios Zoot Suit eran peleas en donde los jóvenes que eran parte de una minoría, especialmente los mexicoamericanos, se convertían en blancos de ataques porque “se vestían diferente, escuchaban música diferente y se veían extranjeros”, dice Portillo.

           Canciones tales como Los Chucos Suaves y Marihuana Boogie se convirtieron primordiales en la subcultura pachuco.

           Además, Lalo apoyaba a los Trabajadores de Campo en los años 60. Compuso varias canciones acerca de la injusticia social y hasta escribió un corrido para Cesar Chávez. Su parodia No Chicanos on TV se dirigió a la falta de los papeles de los hispanos en películas o televisión en los Estados Unidos.

           “Estaba al frente, musical y artísticamente, de la música de los derechos civiles de los chicanos”, dice Portillo.

           Portillo cree que Lalo hizo posible que los músicos mexicoamericanos fueran aceptados a una mayor escala.

           “Hablando musicalmente, tomaron su persona y su método pionero”, dice Portillo.

           El guitarrista de Los Nawdy Dawgs, George Landa también enfatiza la importancia de las contribuciones de Lalo.

           “No creamos esto; se nos fue entregado”, dice Landa. “Tenemos que brindar respeto y honor al hombre que nos abrió camino”.

Lalo Guerrero toca su guitara afuera en Bario Viejo en Tucson, Ariz. en la edad de 86. (Photo Courtesy of Mark Guerrero)

           Los Nawdy Dawgs han seguido el camino de Lalo. En el 2013, el grupo creó un álbum titulado Lalo’s Town que ofrecían una recopilación de canciones de Lalo junto con canciones originales de la banda.

           El álbum se inspiró en un encuentro con Mark Guerrero, al quien conocieron Los Nawdy Dawgs después del documental Lalo Guerrero: The Original Chicano en el teatro Fox de Tucson. The Chicano Radio Network invitó a la banda.

           “Estaba una vez, sentado en mi sillón haciendo lo mío y me llega una visión de Lalo Guerrero diciendo ‘alguien tiene que traer la música chicana de vuelta”, dice Landa.

           La banda dio un paso atrás de sus raíces en el género Latin Blues para sumergirse en la cultura de la música chicana.

           Aunque el baterista de los Nawdy Dawgs, John Liñán ya conocía la música de Lalo, se sorprendió al saber que su música tenía una gran variedad de géneros.

           “Si creciste en el sur de Tucson, Lalo formaba parte de tu banda sonora”, dice Liñán. “Pero nunca llegas a apreciarla tanto hasta que empiezas a tocar su música”.

           Aparte de su talento musical, la personalidad encantadora de Lalo y su presencia en el escenario atraían a muchos.

           “Tenía un encanto, humor y una precepción en la música y la gente”, dice Bob “Pepe” Gálvez, un antiguo dueño de una tienda local de música.

           Mientras que se encargaba de dos diferentes tiendas de discos en los años 80 y 90, Gálvez siempre se quedaba con cualquier música de Lalo que llegaba.

           “Probablemente tengo una de las más grandes colecciones y estoy orgulloso de eso”, dice Gálvez acerca de su colección de Lalo.

           Galvez, que es ahora presentador del show de radio Sabor del Barrio de la KXCI, cree que el buen humor natural de Lalo atraía a cualquier tipo de audiencia.

           There’s No Tortillas (No Hay Tortillas) y Pancho Claus son algunos títulos de sus parodias.

           “Atraía a una gran variedad de personas, especialmente a los anglos”, dice Gálvez. “Simplemente les sacaba una carcajada a las personas”.

           En una nota más seria, Lalo creció en tiempos donde la formación de identidad para un mexicoamericano era casi imposible.

           Los mexicoamericanos no eran completamente aceptados ni por los mexicanos ni por los anglo-americanos, dice la tucsonense Julie Godoy, quien se tituló en historia latinoamericana en la universidad NAU y fue al concierto Los Nawdy Dawgs. Para los mexicanos, los chicanos habían perdido su cultura y se habían convertido en estadounidenses privilegiados o pochos. “Para los anglos, los chicanos simplemente eran vistos como mexicanos.”

           Lalo Guerrero se priorizó en eliminar toda barrera predispuesta y en popularizar la cultura chicana.

           “La música chicana es especial porque tiene un lazo especial con nuestra herencia cultural”, dice Godoy. “La música transmite letras y sentimientos que construyen orgullo”.

           Aunque Godoy ahora considera Tucson su hogar, ella nació y creció en Los Ángeles. La ciudad sirvió como base en donde la comunidad chicana prosperó y como el lugar donde se reubicó Lalo para formar la cultura del rock chicano.

           “Crecí en LA donde los “batos” cruzaban las calles de nuestros vecindarios tocando música que terminó impactando mi vida”, dice Godoy. “La música chicana me recuerda a mi cultura, a mi gente y a mi historia”.

           Godoy cree en la importancia de introducir la música de Lalo Guerrero a los jóvenes.

           “La música de Lalo Guerrero es relevante hoy y fue relevante durante lo más alto de su carrera y las generaciones jóvenes de hoy pueden aprender mucho de la música de Lalo”, dice Godoy.

Haily Freeman is a reporter for Arizona Sonora News, a service from the School of Journalism with the University of Arizona. Contact her at [email protected]

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